Como cada año a finales de noviembre, el Black Friday tendrá lugar este próximo viernes. La rebaja más famosa del año siembra el caos en las tiendas: no es de extrañar que el día se llame Black Friday.
De la misma manera que los llamativos carteles de rebajas se utilizan a menudo para dirigir la atención de los compradores a algunas zonas o para hacernos creer que el objeto es en realidad una ganga, la música también se utiliza para atacar nuestro subconsciente. Los carteles de rebajas en las tiendas suelen ser de colores brillantes y no en azul pastel. Hay una razón para ello, y lo mismo ocurre con la música.
La música puede influir en el comportamiento de los clientes en un establecimiento. La mayoría de los gerentes son conscientes de ello y lo utilizan a su favor. La música tiene un efecto directo en nuestros impulsos y emociones, y si se utiliza bien, nos hace tomar decisiones más irracionales. En días como el Black Friday, esta es una clave para tener buenas ventas.
Existen múltiples estrategias que podrían utilizarse para mejorar las ventas de este día en función del tipo de comercio minorista, los objetivos y muchos otros factores, pero, en resumen, podemos encontrar tres estrategias principales.
1. La eficiente
Con un ritmo notable y rápido, la música será perfecta para aquellos gerentes que buscan clientes que entren, miren rápidamente, compren algo y se vayan. Subconscientemente, el ritmo de la música nos hace cambiar nuestra velocidad. Cuanto más marcado es, más nos ayuda a centrar nuestra atención en las cosas que estamos haciendo. Por eso lo recomendamos encarecidamente para aquellas tiendas que lo tienen todo preparado para el gran día, que han preparado toda la tienda en torno a él y que solo necesitan un alto flujo de personas que no se detengan a revisar mucho las cosas y que vayan directamente a lo que han venido a comprar.
2. La relajante
El Black Friday es un día estresante. Todos hemos visto los vídeos de las consecuencias en Youtube de gente pegándose por un televisor barato. Algunas tiendas tienen problemas anuales con esto, con gente que se pone demasiado nerviosa y que normalmente necesita incluso personal extra para que la gente no lo estropee. Recomendamos a estos gerentes que utilicen una música de ritmo más lento. Como hemos dicho antes, la
3. La que distorsiona el tiempo
La música no solo nos hace adoptar su ritmo, sino que también modifica nuestra percepción del tiempo. Para aquellos establecimientos que venden cosas muy específicas y necesitan mucho tiempo para explicar o probarlas -¿su tienda se parece a uno de esos programas de televisión sobre vestidos de novia? – la música lenta es su mejor amiga. La música que no va demasiado rápido distorsiona nuestra percepción del tiempo. Nos hace creer que el tiempo que ha pasado es mucho más corto de lo que realmente es. Perfecto para las personas que se aburren fácilmente.
4. La que dirige
El ritmo de la música no es lo único que puede modificar el comportamiento del comprador dentro de una tienda. El tipo de música también puede influir en dónde dirigimos nuestra atención. La música nos inspira, y también lo hace a nuestro subconsciente. El truco consiste en poner música que vaya acorde con el tipo de producto que más nos interesa vender. Por ejemplo, si queremos vender aparatos tecnológicos de última generación, deberíamos utilizar la música hipster más moderna que podamos encontrar para impulsar a la gente a comprar estos. Parece que no es nada, pero la congruencia es una de las claves del marketing musical.
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